viernes, 25 de noviembre de 2011
Lucho November 25, 2011 10:50 pm
Antes de ir a Chile como misionera, fui a un Centro de Capacitacion Misional por unas 9 semanas para aprender el espanol y aprender como ensenar el Evangelio de Jesucristo, pero cuando llegue a Chile yo no hablaba casi nada de espanol. En Chile se me asigno una entrenadora que me ensenaba y me ayudaba, pero yo tenia mucho miedo al hablar porque ya era timida en ingles! En otro pais, hablando otro idioma, ya me era muy dificil.
Durante el primer dia de trabajo en mi primer area, nos encontrabamos tocando puertas y hablando con la gente que estuviera en la calle. Mi companera, Hermana Fleming, me extendio la invitacion de hablar con la gente, pero yo no tan solo no sabia que decir, pero tampoco podia entenderle a nadie.
Despues de un tiempo en que ella hablaba con todos y yo la miraba sin decir nada, yo vi a dos hombres arreglando un camion en un callejon y le dije a mi companera que yo queria hablar con ellos. Me miro sorprendida, pues yo tenia miedo de hablar con cualquier persona pero ella no entendia como yo habia decidido hablar con dos hombres grandes.
Fuimos y me presente a ellos, junta a la Hermana Fleming. Ella tenia que interpretar lo que ellos decian porque yo no entendia ni el espanol en si, ni el acento chileno, ni la jerga que usaban ellos. Pues ella me dijo al final que el mayor, Luis (llamado Lucho, de 40-algo anyos), queria que pasaramos otro dia para hablar con el y con su hermana, aunque el no creia en Dios desde su ninez.
Volvimos el proximo dia y les ensenamos sobre Jesucristo y la restauracion de su Iglesia original y de como podian saber que nuestro mensaje es verdadero. Y lo demas, como dicen, es historia.
Lucho y su hermana, Teresa, llegaron a ser dos de nuestros mejores amigos y los visitamos mucho durante los 3 meses que la Hermana Fleming y yo estuvimos juntas. Lucho se bautizo al final de los 3 meses, antes de que se fuera mi companera. Y todavia le cuento como uno de los grandes milagros de la mision mia, cuando pude ver la mano de Dios guiandome directamente a mi.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)






No hay comentarios:
Publicar un comentario